LAS IMÁGENES FUERON CAPTURADAS A ORILLAS DEL LAGO VILLARRICA.
Un espectáculo poco común y profundamente mágico fue registrado este verano en Pucón. El fotógrafo Rolando Vidaura logró capturar la presencia de escarabajos bioluminiscentes en la zona, un fenómeno natural que, según expertos, se observa cada vez con menor frecuencia.
A partir de más de 200 fotografías, Vidaura construyó un registro audiovisual que permite apreciar con detalle estas pequeñas luces suspendidas en la oscuridad, confundidas muchas veces con luciérnagas. El material fue compartido rápidamente por usuarios de redes sociales y distintos medios de comunicación, entre ellos El Trancura, viralizando dicho contenido en pocas horas.
En algunas de las instantáneas se puede apreciar la figura de su pequeña hija sorprendida con las “lucecitas”.
“No son luciérnagas, son escarabajos bioluminiscentes. Cada vez se ven menos, por eso presenciar este momento es un verdadero privilegio. Un momento mágico para disfrutar con calma, asombro y respeto por la naturaleza”, señaló el fotógrafo en sus redes sociales.
estos insectos pertenecen a la familia Elateridae, distinta de Lampyridae, que agrupa a las verdaderas luciérnagas.
En Chile, géneros bioluminiscentes como Phanophorus y Nyctophyxis emiten luz desde dos “linternas” ubicadas a ambos lados del tórax, a diferencia de las luciérnagas, cuyo brillo proviene de la punta del abdomen.
La luz que producen es resultado de un proceso químico en el que el oxígeno se combina con una enzima llamada luciferasa, generando luminiscencia prácticamente sin emitir calor. Este mecanismo cumple funciones como atraer pareja y, eventualmente, advertir a depredadores.
Presencia documentada en el sur
Si bien no existen estudios exhaustivos sobre su distribución en el país, registros de ciencia ciudadana han confirmado su presencia en regiones como Maule, Ñuble, Biobío, La Araucanía y Los Ríos.
Por ello, este nuevo avistamiento en Pucón representa un aporte significativo para el conocimiento y monitoreo de la especie.
Sin embargo, especialistas advierten que factores como la contaminación lumínica, la pérdida de hábitat y el uso de pesticidas estarían influyendo en la disminución de estos insectos a nivel global.
Más allá del valor científico, el registro tiene una dimensión profundamente humana. Vidaura relató que compartió la experiencia junto a su hija, quien veía por primera vez estas “lucecitas” flotando en la oscuridad.
“Ver cómo disfrutaba ese instante me hizo inmensamente feliz… lo guardaré no solo en fotografías, sino también en el corazón”, comentó.
Para lograr las imágenes sin intervenir con luz artificial, el fotógrafo trabajó con anticipación, utilizando distintas configuraciones de exposición y apilado de imágenes, respetando el entorno natural y el comportamiento de los insectos.
El resultado: una postal nocturna que recuerda que la magia aún existe en los bosques del sur, siempre que sepamos mirar con atención —y proteger lo que nos asombra.
