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MUCHO LONKO, POCO PEÑI

Junio 30, 2026

En mapudungun, “lonko” (o lonco) significa literalmente “cabeza”. Es el jefe o líder de una comunidad. “Peñi”, en cambio, significa “hermano”. No es solo de sangre, es esa relación de confianza y apoyo entre la gente que camina junta por algo que le importa de verdad.

Hoy quiero aplicar esto de forma metafórica a lo que muchos sentimos acá en Pucón. Y la verdad es medio incómoda: tenemos harto lonko y muy poco peñi.

Por un lado, sobran personas y organizaciones que se quieren poner como líderes en todo: turismo, medio ambiente, desarrollo local, la municipalidad, los gremios y las comunidades. Cada uno llega con su idea, su diagnóstico y su propuesta. El problema es que estos liderazgos se superponen, se pisan y generan peleas todo el tiempo. En temas importantes como el cuidado del lago Villarrica, la planificación del turismo, el desarrollo urbano y rural, y la relación con las comunidades, hay hartas iniciativas que se repiten o compiten en vez de juntarse. Se hacen reuniones, conversatorios y hojas de ruta para todo, pero la coordinación de verdad, brilla por su ausencia. En vez de unir fuerzas en UNA buena propuesta, cada uno tira para su lado para que su idea “gane”.

Se habla harto de turismo regenerativo y sostenible, pero en el día a día seguimos con los mismos líos: la temporada alta que satura todo y complica la vida de los locales, el impacto en el lago, y esa diferencia grande entre el discurso bonito y lo que realmente se hace en el terreno. Lo mismo pasa con los temas ambientales, territoriales e infraestructura: públicos, privados y comunitarios reclaman su espacio, pero cuesta mucho alinear los esfuerzos para resolver las cosas de fondo.

Por el otro lado —y esto es lo más grave—, falta peñi. Falta gente dispuesta a trabajar hombro a hombro, dejando el ego de lado. Faltan manos que se arremanguen de verdad para recuperar las riberas del lago, para hacer un turismo que sirva a todos, o para planificar la infraestructura urbana y rural sin armar más peleas con los permisos y regulaciones. O quizás no faltan, sino que no saben cuál es el norte que nos une a todos para ponerse a trabajar.

Se gasta mucha energía en roces entre sectores: empresarios contra la municipalidad, iniciativas verdes contra el desarrollo, o gente que compite dentro de las mismas comunidades y administración municipal (donde debería haber UN solo lonko). Al final, los vecinos quedan frustrados viendo cómo problemas como la contaminación, la presión para construir y la falta de trabajo estable en el año avanzan más rápido que las soluciones en conjunto.

Pucón tiene un potencial enorme como lugar de naturaleza, bienestar, emprendimiento y cultura. Pero con tanto lonko peleando, se pierden oportunidades clarísimas: avanzar de verdad en la limpieza del lago, armar un turismo que no nos deje pagando las cuentas después, o construir puentes reales con las comunidades que vayan más allá de los eventos y ferias costumbristas de vez en cuando.

El cambio no va a venir de otra cumbre ni de otro programa de liderazgo. Va a venir cuando más gente deje de pelear por ser el que manda y empiece a actuar como hermanos. Cuando el ego baje y el territorio pase a ser lo primero.

Necesitamos más peñi: humildad para escuchar, generosidad para ceder espacio y compromiso para trabajar juntos en lo concreto. Porque un lonko sin un peñi al lado termina siendo solo alguien que habla. Y Pucón ya tiene de sobra voces de lonko. Lo que necesitamos urgente son más manos unidas construyendo el futuro que decimos querer.

Roberto Nappe G.

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