Enjoy
previous arrow
next arrow

DEL “HAY QUE…” AL “HECHO”, HAY MUCHO TRECHO

Abril 9, 2026

Por: Roberto Nappe Goldammer.

Pucón es todavía una comunidad pequeña, en número de habitantes permanentes, pero enorme en opiniones. Basta encontrarse con conocidos en la calle o abrir cualquier grupo de WhatsApp local: aquí todos sabemos exactamente lo que “hay que” hacer.

Hay que controlar el turismo desatado.

Hay que cuidar el lago Villarrica antes de que sea tarde.

Hay que bajar la delincuencia.

Hay que solucionar los tacos.

Hay que ordenar la basura y evitar los basurales clandestinos.

Hay que…

Frases que suenan nobles, que generan aplausos en las reuniones y likes en redes.

El problema es que, en Pucón, del “hay que…” al “hecho” hay mucho trecho. Un trecho que a veces se siente tan largo como la fila de autos en la ruta a Villarrica un fin de semana de febrero.

Tenemos récords de visitas en temporada alta, alta ocupación hotelera en algunos feriados y un aumento impresionante en actividades en nuestros ríos, lagos y bosques. Pero también vemos la presión: más residuos, más congestión, más preocupación por la calidad del agua del lago y reportes de incivilidades y delitos que, aunque han tenido bajas en algunos periodos, siguen generando temor entre los vecinos.

Mientras tanto, la opinología fluye libre. En los cafés, en las reuniones con autoridades, en las redes: hay diagnósticos perfectos, recetas infalibles y mucha indignación. Y los grandes “hechos” – como una solución real a la falta de infraestructura vial, la doble vía que sigue dilatándose año tras año, el plan de descontaminación del lago que avanza lento en la burocracia o la formalización del alojamiento turístico informal – tardan en materializarse. Y los “hay que…” se siguen multiplicando infinitamente.

Pero hay una verdad que a menudo olvidamos: los grandes hechos no nacen de decretos mágicos, ordenanzas ni de planes maestros perfectos. Nacen, casi siempre, de acciones pequeñas, personales, concretas, que se van sumando hasta volverse imparables.

El vecino que decide no tirar la basura en el camino a Caburgua y, en cambio, la lleva al punto limpio. El empresario turístico que invierte en capacitar a su equipo para separar residuos y reducir plásticos de un solo uso, aunque nadie lo esté fiscalizando. El joven puconino que organiza una jornada de limpieza de playa con sus amigos un sábado cualquiera. La familia que elige caminar o andar en bicicleta por el centro en vez de sumar un auto más al taco. El dueño de cabaña que decide formalizar su negocio y pagar los impuestos correspondientes, en lugar de competir deslealmente con la informalidad.

Cada una de esas decisiones parece insignificante. Pero esas acciones son exactamente el primer paso que acorta el trecho. Porque cuando muchas personas empiezan a hacer su parte, sin esperar que “el municipio” o “el gobierno” lo resuelva todo, se genera un cambio cultural. Se crea presión positiva. Se vuelve más difícil justificar la inacción de los demás.

Mira los ejemplos que ya tenemos en nuestra comuna: iniciativas de emprendedores locales que se capacitan, ferias artesanales que se organizan, programas de fortalecimiento productivo, jornadas comunitarias de limpieza o seguridad. No son la solución completa, pero son “hechos” reales que demuestran que es posible pasar del dicho a la acción.

Reducir ese trecho no requiere héroes ni recursos millonarios de entrada. Requiere honestidad y coraje personal: aceptar que quejarse es fácil y gratis, pero hacer las cosas cuestan esfuerzo, tiempo y, a veces, dinero. Significa dejar de aplaudir sólo al que critica y empezar a valorar al que ejecuta, aunque su solución sea imperfecta.

Pucón tiene todo para ser un ejemplo nacional de cómo una comunidad pequeña puede gestionar con inteligencia su crecimiento turístico y su belleza natural. Pero eso no va a ocurrir mientras sigamos siendo expertos en “hay que…” y hacernos aficionados al “HICE”.

El lago no se salvará solo con un Plan de Descontaminación aprobado en Santiago. Se salvará también cuando cada uno de nosotros deje de tirar colillas, aceites o plásticos donde no corresponde, y tener buenos sistemas de alcantarillado en nuestras casas. La seguridad no mejorará solo con más cámaras o carabineros. Mejorará cuando más vecinos nos hagamos responsables de nuestros espacios y denunciemos con nombre y apellido.

Es hora de acortar el trecho. No con más frases grandilocuentes, sino con pequeños hechos diarios. Porque este paraíso que tanto amamos – el volcán, el lago, los bosques y nuestras comunidades – no se cuida con deseos colectivos. Se cuida cuando cada puconino decide, en su día a día, pasar del “hay que…” al “LO HICE”.

Y cuando muchos lo hagamos, el “hecho” grande llegará casi solo.

kine
previous arrow
next arrow

Pública con nosotros

¿Quieres publicar anuncios laborales, venta de propiedades o vehículos? Completa nuestro formulario.

No te pierdas

Histórico: Parque Termal Botánico recibió la primera resolución sanitaria para termas en Chile

El documento certifica que dicho espacio cumple con todas las

MÁS DE 40 PELÍCULAS SE PROYECTARÁN DE MANERA GRATUITA EN PUCÓN

La 7° versión del Festival de Cine Rukapillán se desarrollará