POR: OMAR CORTEZ QUINTANA.
PUCÓN – Con el inicio de un nuevo año académico este lunes, los establecimientos educacionales de la zona —desde sectores rurales y urbanos hasta colegios particulares, subvencionados y municipales— enfrentan el desafío de implementar la Ley N° 21.778. Esta normativa, que garantiza al menos una hora diaria de actividad física para los estudiantes, plantea una transformación profunda en la rutina escolar.
Aunque la ley contempla una implementación gradual que se consolidará en 2027, el Ministerio de Educación ha instado a que este año funcione como la “marcha blanca” definitiva. El objetivo es adaptar los horarios y fomentar los “recreos activos”, una medida urgente para combatir los altos índices de sedentarismo en nuestro país.
Desafíos locales: Clima e Infraestructura
El principal obstáculo para la comuna reside en la infraestructura, especialmente ante la variabilidad climática de la zona lacustre. Muchos establecimientos de Pucón carecen de gimnasios techados con capacidad suficiente para albergar actividades simultáneas de diversos cursos durante los días de lluvia, frecuentes incluso en marzo. Si bien la prohibición de celulares ha acaparado la agenda escolar recientemente, es imperativo que la agenda deportiva tome pronto el protagonismo que merece.
La realidad rural y la integración pedagógica
A esto se suma la complejidad de la realidad rural. Escuelas con matrículas reducidas o de modalidad unidocente deben integrar dinámicas de movimiento que no interrumpan el aprendizaje de otras asignaturas. La ley es clara: esta hora adicional no reemplaza la clase formal de Educación Física, sino que debe ser formativa, lúdica e inclusiva.
Esto obliga a los docentes a capacitarse en metodologías de “pausas activas”, donde el ejercicio se intercala con lecciones de matemáticas o lenguaje, asegurando que los estudiantes con necesidades educativas especiales sean parte integral de este movimiento.
Considero que la implementación de esta ley es de vital importancia. En mi experiencia, el deporte es un instrumento esencial para el desarrollo humano. Sin lugar a duda, las personas pueden alcanzar una mayor plenitud y calidad de vida a través de la actividad física. Sin embargo, este cambio cultural no es responsabilidad exclusiva de los colegios; requiere del compromiso de las familias. Es una ruta de largo aliento que aspira a un cambio social profundo, tal como lo han sido la educación medioambiental o las políticas de inclusión.
